Loft nueva opción de vivienda de lujo.

Este tipo de viviendas surgió en los setenta en Norteamérica, cuando grandes zonas industriales fueron desmanteladas y se dio un uso residencial a los edificios, antiguas fábricas, naves talleres o almacenes. Las nuevas viviendas se caracterizaron por su gran tamaño, la utilización de espacios diáfanos y la conservación de los materiales originales que les conferían un aíre industrial. El loft representa una de las mayores tendencias en el desarrollo urbano del siglo XX, y como tal ha conducido a una nueva estética urbana. La conservación de los materiales originales -como el hormigón, el ladrillo cara vista y el hierro- y los grandes ventanales y colosales alturas de estos edificios ha impulsado la creación de un estilo específico para ellos. Líneas rectas, materiales que ofrecen continuidad, entreplantas, vigas y pilares, ausencia de tabiques (como mucho algún panel separador) rampas, escaleras, espacios monocolor… En cuanto a muebles los diseños ya clásicos de Lecorbusier, Mies o Jacobsen se fusionan perfectamente con este tipo de arquitectura; al igual que los muebles acabados en hierro, el aluminio, el metacrilato o las piezas de acero inoxidable.
Son más baratos que un piso. Son la nueva moda residencial, locales comerciales o naves industriales reconvertidos en espacios en los que sus propietarios viven, independientemente de que desarrollen o no en ellos un trabajo profesional. La magia de una reforma integral o de una minuciosa rehabilitación los ha transformado en zonas perfectamente habitables –al margen quedan, naturalmente, los supuestos de infraviviendas– que, pese a todo, no han perdido su condición técnica de oficina o industria. Y ahí radica el problema; al menos en la ciudad de Madrid. Los Ayuntamientos han mostrado su rechazo frontal a la utilización de algunos de estos espacios como residencias –en oposición a las políticas llevadas a cabo en otras grandes ciudades del mundo, como Nueva York, pionera en estas lides, o la propia y más cercana Barcelona, advirtiendo de que perseguirá los usos indebidos. La amenaza municipal ha puesto en alerta a los actores implicados, sobre todo a los actuales y futuros propietarios y usuarios de estas superficies que, por otro lado, en opinión de muchos, están sirviendo para regenerar zonas muertas de Madrid y locales comerciales obsoletos. Pero, ¿hay una opción real de poder vivir en un loft sin tener problemas con la Administración municipal? La ausencia de legislación específica sobre la materia es una vía de escape que, además, puede verse reforzada por el simple hecho de que el residente acredite el ejercicio de una actividad profesional dentro del loft. En el caso concreto de los locales comerciales transformados en uno de estos modelos, tener en curso una solicitud de cambio de uso o estar a la espera de la cédula de habitabilidad puede cubrirle las espaldas. El fenómeno loft tiene férreos defensores que argumentan que su aparición es consecuencia de un cambio en la sociedad: el tele trabajo es una realidad, los precios de las casas son desorbitados y las familias son cada vez menos numerosas. En estos momentos, el Ayuntamiento parece decidido a ir en contra de su ocupación como vivienda, con matices, eso sí. «La Gerencia Municipal de Urbanismo quiere evitar situaciones de ilegalidad en los edificios industriales que se transforman en lofts», por eso «no permitirá el uso residencial en edificaciones situadas en zonas de uso industrial».
Decoración: La sobriedad y la falta de ornamentación es lo característico de la arquitectura. Las paredes suelen ser lisas y blancas, los muros dejan ver el cemento gris que destaca con lo blanco del techo. Es habitual que los sistemas de climatización y el resto de las instalaciones queden a la vista. El suelo suele alternar láminas de madera oscura o mármol, en las cocinas y baños suele utilizarse el cemento pulido. La sobriedad de éste contrasta con el acero que acompaña a los lavabos, cocinas y la piedra de la ducha que, con frecuencia, queda abierta al resto del baño sin dar sensación de frío. Las cocinas se adaptan a la estética industrial. La propuesta de Bulthaup es una sucesión de frontales de roble, paneles de cristal translúcido y módulos de acero inoxidable y aluminio, que conviven perfectamente con la arquitectura de este espacio. Otras opciones muy utilizadas son los muebles sin tiradores, que enmascaran la cocina tras paneles, o los que los llevan encastrados.
Lofts en Madrid
Escrito por Mr. Onüff en Arquitectura |






