Un futuro muy cercano

El mundo se mueve, la gente se desplaza de sus países de origen debido a la falta de empleo, a una educación mejor o para lograr una reconocida carrera profesional. Sin embargo algunos habitantes autóctonos de los países que acogen a este tipo de “refugiados” no están contentos. En España, siempre escucho a personas de todos los estratos sociales quejárse de todo esto y casualmente suelen ser el tipo de personas que nunca harían nada por mejorar la situación de los demás. Suelen ser conservadores, muy tradicionales, algo vaguetes y protestotes y en cuanto su “estabilidad” se tambalea, no saben a quien echar la culpa, poniendo en seguida al extranjero en el punto de mira. No digo que en alguna medida y en casos particulares tengan motivos para protestar, pero no se puede generalizar ni en un sentido ni en otro, como yo hago ahora.
Hace unos días hablaba con una amiga empresaria y me decía que no veía bien la inmigración. Aunque matizaba diciendo que la buena si pero que la mala no, yo quise entender que la buena es la legal y la mala es la ilegal.
Tras una breve conversación le pregunté si ella no se marcharía de España si tuviera los mismos motivos que estas personas, y en este caso hablábamos solamente de necesidad económica. Ella me respondió con un rotundo no. Supongo que con un buen estatus económico no se pueden tomar este tipo de decisiones con demasiada claridad.
Por otro lado una de las quejas que ella más subrayaba era que algunos inmigrantes cobraban el paro y tenían seguridad social que nosotros pagábamos. Yo apunté que tanto nosotros como ellos (los que trabajaban) pagaban estos gastos. En fin, la conversación fue transcurriendo por diferentes temas de actualidad, entre los cuales comentamos algo sobre la ayuda que el gobierno esta dando a las familias por tener un nuevo hijo y las que darán a las madres solteras. Sin apenas darme cuenta, me estaba diciendo que un familiar suyo había aprovechado esta situación para tener un hijo y además la mujer mantendría su soltería para poder solicitar la ayuda de madre soltera. Mantener esta situación conllevaba para el padre no reconocer a su hijo (que por otro lado era querido y deseado) y no casarse con aquella “madre soltera” cuando predicaba su catolicismo.
¡Hasta donde hemos llegado! pensé yo.
La conversación transcurría por teléfono y esta buena amiga no pudo ver la cara de asombro que puse.
Todo esta historia la escribo porque cada día que pasa me encuentro más y mas gente molesta en todos los aspectos, incluso sin tener motivos para ello (al menos económicos), pero que sin embargo hacen más “trampas” que algunos de estos “refugiados” de los que están tan molestos. Como despedida de la conversación yo le hice una alusión al cambio climático diciéndola que en no mucho tiempo lo mismo ella tendría el agua al cuello y no en aspecto figurativo sino literal ya que vive cerca del mar y a lo mejor en un futuro tendría que desplazarse de su ciudad que en caso extremo desaparecería. Ella con su pensamiento conservador contestó: eso no ocurrirá.
Yo no tengo datos técnicos para afirmar que ocurra o no y realmente era solo un comentario exagerado para recordarnos una vez más lo que todos lo medios de comunicación nos cuentan a diario. En cualquier caso sabía la respuesta de antemano y raro fue que no le echara la culpa a otra persona o país.
Después de colgar el teléfono me propuse buscar información sobre que alternativas se están pensando desde el punto de vista arquitectónico, para dar una solución a esta posible población desplazada.
Entre algunas propuestas me llamó la atención LILYPAD. Lilypad es una isla-ciudad flotante pensada para acoger a los refugiados del cambio climático. Es autosuficiente debido al uso de tecnologías como la solar, eólica, mareomotriz y biomasa. Y cada una de estas ciudades esta pensada para alojar a unos 50000 personas. No se trata de un proyecto que se pueda llevar a cabo en breve, pero si es cierto que puede plantear una solución bastante innovadora a un futuro problema.
Su diseñador es el arquitecto belga Vicente Callebaut graduado en arquitectura a los 23 años en Bruselas. Os recomiendo una visita a su web para que echéis un vistazo a otros proyectos suyos no menos interesantes.





























Después de encontrar esta “joya” de la arquitectura conceptual podemos pensar que lo mismo si hay algo de cierto en todo esto del cambio climático, como todos ya hemos podido constatar en estos últimos años. Sin embargo todavía hay personas que por su tembleque de piernas al escuchar que su estabilidad se va a ir al traste, cierran los ojos y miran hacia otro lado protestando de todo cuanto es diferente.
En estos mismos días fui al cine a ver una peli de un director que me gusta bastante. “El Incidente” dirigida por M. Night Shyamalan, digamos que la película narra un echo ficticio pero no tan descabellado, que puede ser una nueva llamada de atención a la población mundial. Al margen de que la película guste o no (a mi si me gustó) transmite un mensaje de “precaución” que incluso al final de la peli algunos periodistas catalogan de “incidente” quitándola importancia. Al terminar el film se encienden las luces, me levanto de mi asiento y lo primero que escucho es ¡vaya película! ¡No cuenta nada!, ¡No ha pasado nada!.
Mi pareja y yo nos miramos algo extrañados como si hubiéramos estado viendo otra película totalmente distinta, y pensé … existen personas en el mundo que aunque tengan un problema delante de sus narices no son capaces de verlo, porque les aterra el mero echo de plantearlo como posible, ya que su “estabilidad” egoístamente mirada, se tambalea. Cuando ni siquiera son conscientes de que su estabilidad es la de todos.
Para los curiosos os dejo el trailer de esta peli.
Escrito por Mr. Onüff en Tecnología, Arquitectura |








