Un alto en el camino.
Al igual que el diseño, la fotografía y la pintura, el cine es una de mis mayores aficiones. La verdad es que devoro películas. En principio me da igual el género, me gustan todos dependiendo de mi estado de ánimo. Tampoco tengo una clara predilección en cuanto a los directores.
Lo que si es determinante y me incentiva a la hora de elegir qué película ver, son los actores. El largometraje elegido puede ser malo, pero si la interpreta un actor que a mi me mueve la suelo ver. Incluso sabiendo que es un mal trabajo la defiendo en las tertulias que hacemos los amigos en la clásica cena después de ir al cine. Es cierto que a lo largo de los años se van sumando algunos actores nuevos a mi lista de favoritos, pero tengo que decir que existen algunos clásicos que no cambiaría por nada.
En el caso de Paul Newman no tendré que esforzarme en defender el impecable trabajo que ha desarrollado a lo largo de su carrera profesional. Como ya han dicho en casi todos los medios de comunicación, se ha apagado una brillante luz azul tras una mirada profunda, sincera, humilde y al mismo tiempo “indomable” e intimidante y seductora al mismo tiempo.
Paul Newman fue, es y será un claro referente en la historia mundial del cine y cómo no, en la historia particular de muchas personas que hemos podido saborear momentos inolvidables.











Me uno a mantener viva una leyenda del cine como Paul Newman, y conservar en el recuerdo los mejores momentos que nos ha hecho pasar.
Buen viaje maestro.



















