
¿Un rostro bonito aporta un valor añadido a una fotografía? o ¿es la fotografía la que hace una cara bonita?
Sin duda ambas cosas tiene que ver en el trabajo de Rasmus Mogensen, fotógrafo publicitario y de moda que plasma en sus instantáneas a la perfección, bellos rostros y cuerpos estilizados que nos seducen y nos inducen a realizar compras compulsivas.
¿Que era primero el huevo o la gallina? Pues esto mismo, si no hay cara guapa no hay foto, y si no hay foto no se nos seduce .


Pero una cara guapa no lo es todo, aún teniendo unos buenos ángulos en el rostro y por tanto ser fotogénico, depende mucho del buen que hacer de un profesional para conseguir una instantánea sobresaliente. Un equipo de iluminación, maquillaje, estilismo y la confianza que en un determinado momento el fotógrafo transmite al modelo es fundamental.






Plasmar sentimientos emociones en una imagen conlleva mucha práctica, mucho sentimiento.





















